9 de enero de 2026

Roadtrip en Camper a Los Balcanes 2025

[Noviembre 2025]

La escapada más potente de este año la hemos realizado a Los Balcanes. Aquí unas líneas para inmortalizar la aventura. El formato elegido en esta ocasión ha sido en camper, en nuestra furgoneta habilitada para pernoctar. En concreto han sido quince días y completado una ruta de más de 5.000kms. 

El recorrido implica en total los siguiente 11 países: España, Italia, Ciudad del Vaticano, Albania, Macedonia del Norte, Kosovo, Montenegro, Croacia, Bosnia & Herzegovina, Eslovenia y Francia. 

[Foto del viaje: Toni y Soraya. Tomada en Kotor, Montenegro]

Una aventura muy enriquecedora, llena de experiencias y momentos que no olvidaremos. Coincidimos en destacar la espectacularidad de los paisajes de Montenegro y de Croacia, la diversidad cultural inherente a la locura de Albania, la perla del Adriático que es Dubrovnik, el Lago Ohrid en Macedonia del Norte, Mostar en Bosnia, el Parque Nacional de Plitvice de Croacia, o la vida de sus capitales como Tirana, Skopje, Zagreb o Liubliana. Por poner puntos a destacar, si bien cada lugar tiene su encanto y no desmerecen todos los que visitamos y no se han mencionado. 

[Mapa de la ruta aproximada que realizamos por Los Balcanes]

Día 1. Salimos de Barcelona a Italia en ferry. El plan es atajar mediante ferrys a la ida y recorrer por carretera toda la vuelta. Por lo que por la tarde nos subimos al ferry de Barcelona a Civitaveccia que en 24h nos desembarca en Italia. Una vez embarcamos la furgo, nos lo tomamos con calma, ya solo queda dejarse surcar por el Mar Mediterráneo. 

[Partimos, tomamos el ferry en Barcelona]

Día 2. Llegada a Civitaveccia, Italia. Tal y como llegamos a Italia, un día después en el barco, desmbarcamos y buscamos un buen lugar donde pernoctar, en la costa italiana antes de entrar en Roma. 

Día 3. Turimo en Roma. Aparcamos en el mejor lugar que encontramos, muy concurrido y sin malas reseñas en la web. Visitamos la ciudad capital italiana. Empezamos por Ciudad del Vaticano, Castillo de San Angello, Piazza Navona, Panteón, Fontana di Trevi, comida en una típica trattoria, macabra Iglesia de los Capuchinos y Plaza de España. Para terminar volviendo por la zona del Foro Romano y el Coliseo. Descansamos una hora en la furgo y decidimos ir a cenar al Trastévere a una bonita trattoria. 

[Fotos de nuestro día en Roma y Ciudad del Vaticano]

Y aquí viene el momento amargo del viaje. En el tiempo que tardamos en cenar, poco más de una hora, nos han roto el cristal, abierto la furgo y robado todas las mochilas y todo objeto de valor que pudiéramos llevar. El parquing era concurrido a la vista de mucha gente constantemente y no presentaba malas reseñas por robo, como sí que sucede en otras áreas de la ciudad. Nos roban la cámara de fotos y objetivo, una consola de mano, todo mi equipo de montaña que llevaba con mochila técnica y goretex incluidos, las guías de viaje, pasaportes y carné internacional de conducir, y hasta la mayoría de la ropa que llevábamos en una mochila. Interponemos la oportuna denuncia y la policía nos desalienta a esperar recuperar nada. El seguro no resuelve tampoco. Una faena, vamos. 

Nos alejamos de la ciudad el máximo posible para pernoctar. Tapo el hueco de la ventana rota con cinta americana y cartón. Y mañana será otro día. 

[Detalle del Robo en Roma. Solucionamos provisionalmente para pasar la noche]

Día 4. De Roma al ferry en Bari. Misión del día: decidir qué hacemos tras lo sucedido la noche anterior. Con un café afrontamos el toro por los cuernos. Vamos a seguir. Nos negamos a que este sea el sabor que quede de la experiencia de esta escapada. Empezamos a buscar donde reparar el cristal de la furgo, y tras tres centros encontramos uno que puede ayudarnos si vamos a buscar la luna al almacén para llegar a tiempo. Por supuesto nos acercamos y al llegar nos la montan inmediatamente. Desde aquí agradecer infinito a los chicos del taller por el esfuerzo en llegar a la hora necesaria y repararnos la luna. Con ello, reprendemos el plan y recorremos 4h de autostrada para llegar a tiempo a Bari. Desde donde subiremos al ferry de Italia a Albania, en unas 10h. Así que una vez embarcados, hoy dormimos de nuevo en un camarote. 

Día 5. Entramos en los Balcanes: Albania. Bajamos del ferry temprano, por lo que tenemos todo el día por delante. Albania es un país del sudeste de Europa, situado en los Balcanes, con costa en los mares Adriático y Jónico. Tiene una rica historia marcada por influencias ilirias, romanas, otomanas y comunistas, lo que se refleja en su cultura y arquitectura. En los últimos años, Albania se ha destacado por su crecimiento turístico, gracias a sus paisajes montañosos, playas aún poco masificadas y una identidad cultural muy marcada.

Nuestra visita se centra en conocer la capital. Enlazamos de Durres a Tirana. Visitamos Tirana, la capital de Albania. Desde la plaza Skanderbeg en el centro, el Bunk'Art 2 que es un museo de la historia contemporánea de Albania aprovechando un búnquer antiaéreo y la Mezquita Et'hem Bey. Comemos algo de gastronomía local, a destacar el Ajvar, un rico picado de berenjena y pimientos especiado a comer con pan. Por la tarde, recorremos unos cuantos kms más y pernoctamos junto al Lago Ohrid, cerca de la frontera con Macedonia del Norte.

[Albania]

Día 6. Macedonia del Norte, el león de los Balcanes. Como curiosidad del nombre, anteriormente solo "Macedonia", fue en 2018 por presión de Grecia para su entrada a la OTAN y acercamiento a la UE, que se distinguiera este término, puesto que Macedonia como tal consideran que es una herencia histórica griega. Sin más, cruzamos frontera a primera hora. Todo bien, salvo el funcionario de fronteras bromista que considera que "con algo más de tensión se hace más divertido entrar al país". Encajamos la broma, qué otra cosa podemos hacer. Tenemos hambre y desayunamos unos ricos Bureks en la ciudad de Ohrid, junto al lago homónimo. Bastante lluvia el día de hoy, pero no nos priva de poder visitar la ciudad histórica de Ohrid, que es una de las ciudades más antiguas de Macedonia del Norte. En la Antigüedad fue poblado por los Helenos, pasó a ser un importante enclave romano y, en la Edad Media, un gran centro religioso y cultural del mundo eslavo. Destaca su teatro griego con más de dos-mil años, pues data del 200a.C, sus numerosas iglesias y su papel educativo, lo que le valió el apodo de “Jerusalén de los Balcanes”. Hoy es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

A la hora de comer llegamos a la capital, Skopje, ciudad marcada por contrastes. Un calentito goulash local nos da la bienvenida. A continuación seguimos descubriendo. La ciudad combina restos antiguos y otomanos, como el Puente de Piedra, la Fortaleza y el Bazar Antiguo, con arquitectura reciente moderna fruto de su reconstrucción tras el terremoto de 1963. Y mucho edificio de obra nueva no hace ni 20 años de estilo neoclásico. Densamente poblado en comparación con el resto del país, es el principal centro político, cultural y económico de Macedonia del Norte. Un generoso paseo nos permite conocer la capital. 

[Macedonia del Norte]

Día 7. Kosovo. El país más joven de Europa. Amanecemos cerca de la frontera y entramos al país más joven de Europa. Kosovo es un país de los Balcanes que declaró su independencia de Serbia en 2008. Tiene una historia marcada por tensiones étnicas entre albaneses y serbios. Hoy busca consolidarse como Estado, aunque su independencia no es reconocida por todos los países, como es el caso de España, lo que nos dificulta ciertos trámites como la necesidad de pasaporte si cruzamos Kosovo-Serbia, el carnet internacional de conducir, el seguro del vehículo no es válido en este territorio y cuidado con los datos móviles, que nos crujieron en dos minutos antes de bloquearlos, todo por no tener reconocimiento por parte de España. 

Visitamos el monasterio y la iglesia de Gracanica. Impecable e impresionante muestra del cristianismo ortodoxo de los Balcanes. Seguimos nuestra visita y visitamos el Bear Sanctuary, un bello paraje que es un refugio de osos rescatados de situaciones domésticas habituales previas a la prohibición de tener osos en casa hará unos treinta años. Impresionantes osos pardos, disfrutando de una segunda oportunidad después que les arrebatáramos la primera de haber sido libres. Recomendable. 

Salimos comidos del refugio de fauna. Y entramos en la capital de Kosovo: Pristina. Una ciudad muy joven y dinámica que refleja la reciente historia del país, con mezcla de herencia otomana, arquitectura moderna y una vida cultural en crecimiento. Como anécdota se nos iba la luz general cada dos horas en el centro y destacan las infraestructuras en desarrollo, desde cantidad de descampados bastante sucios, a carreteras tipo pista sin asfaltar. No obstante, nos acogió la mar de bien y disfrutamos mucho aquí. 

[Kosovo]

Día 8. Montenegro. La sorpresa exuberante del Adriático. Tenemos por delante una de las jornadas de carretera más largas del viaje. Enlazamos la salida de Kosovo hacia las montañas del este a buscar Montenegro. Por el camino, otra anécdota graciosa, nos para un control de policía por exceso de velocidad y nos advierte que vamos sin seguro del país y que la multa por velocidad sale cara, a lo que tirando de don de gentes y algo de recursos futbolísticos desde mi profunda ignorancia sobre el tema, así como la situación política simpática entre Cataluña y Kosovo, al final les caemos bien y el agente decide que no quiere que salgamos del país con mal sabor de boca, por lo que nos deja continuar. 

Llegamos al anochecer a Kotor, ya en Montenegro. Hemos atravesado las dobles fronteras que hay con Kosovo, carretera sin asfaltar casi 60kms, y un potente atasco al acercarnos a la zona turística de los Balcanes. Pero hemos llegado, así que contentos, nos acostamos hoy temprano y descansamos.

[Atravesamos Kosovo en dirección Montenegro]

Día 9. Montenegro, Croacia y Bosnia. Por la mañana amanecemos con energía en Kotor. Bellísima ciudad amurallada en la bahía marítima de Boka Kotorska. Sus murallas desafían la gravedad trepando por la roca, el centro histórico esconde secretos en cada rincón, un patrimonio excepcionalmente bien conservado, con origen y legado de su pertenencia anterior a los imperios Bizantino, Veneciano y Austrohúngaro. Dando lugar a este importante puerto en el Mar Adriático. Desayunamos un pastel de crema delicioso y nos ponemos en marcha rodeando la bahía por la carretera que la resigue, una de las "panoramic roads" del país, disfrutando mucho de las vistas y los paisajes que nos rodean. 

A mediodía comemos en la capital de Montenegro, Podgorica, que visitamos brevemente y continuamos por su menor interés. Llegamos al poco a Croacia y visitamos la increíble ciudad de Dubrovnik. Es una histórica ciudad costera del Adriático, conocida como la “Perla del Adriático”. Es simplemente preciosa, murallas imponentes protegen sus característicos edificios de tejados rojos, perfectamente alineados en una cuadrícula urbana poco habitual en la Edad Media. Y es que fue fundada en la Antigüedad, se desarrolló como la República de Ragusa en la Edad Media, un próspero estado mercantil independiente. Su ciudad vieja amurallada, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva calles de mármol, palacios renacentistas y fortalezas que muestran siglos de riqueza y defensa marítima. De sobrada fama, recientes series populares la han terminado de situar como uno de los mejores destinos turísticos de los Balcanes. Lo que se traduce por otra parte en turismo de masas, precios absurdamente caros para todo, aparcar, comer y visitar los puntos emblemáticos. El precio del éxito, supongo. 

Al atardecer avanzamos parte de la etapa de mañana y pernoctamos ya en Bosnia, llegando a Mostar. 

[Kotor, Montenegro]

[Dobrovnik, Croacia]

[Y llegamos a Mostar, Bosnia y Herzegovina]

Día 10. Bosnia y Herzegovina. Huyendo del temporal de nieve. Nos despertamos en Mostar, donde llegamos anoche y bien que hicimos. Resulta que se aproxima un frente polar que dejará nevadas de hasta un metro de nieve en toda Bosnia. Por lo que nos queda la estancia de hoy y tendríamos que salir en dirección a la costa de nuevo, por lo que descartamos llegar hasta Sarajevo, la capital de Bosnia y Herzegovina. 

Bosnia y Herzegovina es un país de los Balcanes conocido por su diversidad étnica y religiosa, con población mayoritariamente bosníaca, serbia y croata. Su historia incluye la época otomana, el Imperio Austrohúngaro y la guerra de los años 90 tras la disolución de Yugoslavia. Destaca por su mezcla de culturas, ciudades históricas como Sarajevo y Mostar, y paisajes montañosos.

Disfrutamos de todo el día en la maravillosa ciudad de Mostar. Degustamos gastronomía local, cevapis, sarma y baklavas. Unos ricos dulces en una cafetería local. Y ponemos el foco en empaparnos de la historia reciente de esta región, el conflicto bélico más reciente de los Balcanes tras los últimos coletazos de la disolución de Yugoslavia. Visitamos el Museo de la Guerra de Bosnia. Y recorremos el centro histórico, con la agria sensación de todo lo que ha pasado allí no hace ni treinta años, del sufrimiento que proyectó el conflicto étnico sucedido. El majestuoso puente de Mostar, como símbolo de la unidad de Bosnia fue destruido y tuvo que ser reconstruido tras los estragos de la guerra.

Y es que cuando estalló la Guerra de Bosnia, los habitantes de Mostar, en su gran mayoría bosniaks musulmanes y bosnios croatas, unieron sus fuerzas para luchar contra los bosnios serbios (de religión ortodoxa), que apoyaban la idea de una Gran Serbia, recordando el poder de la Yugoslavia unida. Y una vez echaron a estos últimos de la ciudad, los serbios croatas atacaron a los serbios musulmanes en una guerra civil que terminó de recrudecer el conflicto, más aún si cabía. Toda una lección de historia reciente de los Balcanes. Imprescindible.  

Huyendo del temporal que se avecina, al atardecer ponemos rumbo al Parque Nacional de Plitvice, de vuelta a Croacia. Con la esperanza de que nos alcance menos nieve de la que nos anuncian. Y por suerte, solo conducimos a temperaturas de -7ºC y nevadas de hasta 50cms. De haber subido a Sarajevo nos hubiéramos quedado atrapadaos. Buena decisión. 

[Mostar, Bosnia y Herzegovina]

[Museo de la guerra y el genocidio]

[De vuelta a Croacia, huyendo del temporal de nieve. Nuestra camper merece un monumento]

Día 11. Nos adentramos en Croacia. Visitamos el Parque Nacional de Plitvice, famoso por sus lagos y cascadas. En un entorno totalmente invernal teñido de blanco. Como esta jornada es una actividad de excursionismo en sí misma, le dedico una publicación expresamente:


[Parque Nacional de los lagos de Plitvice]

Por la tarde, nos acercamos a Zagreb y visitamos así también la capital de Croacia. Un frío día nos obliga a vestir mil capas. Pero asimismo le arroja un encanto especial a Zagreb. El centro histórico medieval se mezcla con los barrios modernos de una ciudad muy desarrollada y animada. Grandes plazas, catedral de proporciones impresionantes, el Gric Tunnel que fue refugio antiaéreo en la II GM que pone los pelos de punta, o la pintoresca Iglesia de San Marcos que es todo un símbolo de la ciudad. Terminamos el paseo cenando en el centro en un restaurante recomendado y nos vamos a dormir con muy buen sabor de boca. 

[Zagreb, capital de Croacia]

Día 12. Eslovenia. Amanece en Zagreb un día lluvioso, por lo que nos decidimos en ir a Liubliana, capital de Eslovenia, y aprovechar la mañana visitando algún museo hasta que pare. Lo que resulta un gran acierto, visitando el Museo Nacional y de Historia de Eslovenia descubrimos un repaso histórico y cultural al país que no nos esperábamos, muy completo. Además cuentan con el hallazgo paleontológico del instrumento musical más antiguo hasta el momento, una flauta de hueso que data de hace más de 60.000 años. Muy entrañable visita.

Por la tarde visitamos el centro histórico. Liubliana es la capital de Eslovenia, conocida por su encanto compacto y verde, con un casco antiguo peatonal, el castillo sobre la colina, puentes pintorescos y una activa vida cultural y estudiantil. Es una ciudad tranquila que combina historia, modernidad y naturaleza. Su nombre, la Ciudad del Dragón, proviene de una antigua leyenda que dice que los primeros pobladores, los helenos, tuvieron que matar a un enorme lagarto alado que descansaba en esta planicie, antes de poder asentarse. De ahí las continuas referencias a los dragones. Muy épico todo.

Eslovenia en sí es un pequeño país de los Balcanes con paisajes muy variados: montañas, lagos, ríos y costa adriática. Destaca por su naturaleza protegida, ciudades históricas como Liubliana y su estabilidad política y económica en Europa Central. 

Por la tarde nos adentramos en el país en dirección Italia. Iniciando el retorno a casa, después de tantas aventuras y países recorridos. Ya queda poco. Lo estamos disfrutando al máximo.  

[Liubliana, Eslovenia]

Día 13. De vuelta por Italia. Visitando el Lago di Garda y Milán. Ya de vuelta, desayunamos un rico café italiano en el pueblo de Garda, junto al Lago di Garda, lago más grande de Italia. Continuamos unos kms más hasta Milán, donde aprovechamos para compartir la visita a la ciudad, que teníamos pendiente. Día de turismo típicamente hablando, visitamos el Duomo, las Galerías Vittorio Emmanuele II, Castello Sforzesco y un buen plato de pasta en una típica trattoría milanesa. 

[Italia]

Día 14. De vuelta por Francia. Visitamos Aviñón. Enlace de vuelta a casa bastante largo. Recorremos desde Milán hasta Aviñón. Lo que nos lleva prácticamente todo el día. Si bien escogemos el paso del Col de Fréjus por los nevados Alpes, que está espectacular. Así llegaremos a tiempo de visitar la ciudad de Aviñón tan rica en patrimonio y acabar en un entrañable restaurante francés comiendo confit de canard. En cada sitio su especialidad. 

[Aviñón, Francia]

Día 15. Y regreso a España. Visitamos de paso la Reserva de Fauna Africana de Sigean. Terminaremos el viaje en la jornada de hoy. Pero no por ello queríamos hacer de menos este último día y le añadimos al paso la visita a la Reserva de Fauna Africana de Sigean. Lo teníamos pendiente y realmente nos gustó mucho. Después de hacernos amigos de los leones, rinocerontes, osos y jirafas entre otros, comemos y ponemos rumbo directo a casa. 

Una vez llegamos a casa, tardamos unos cuantos días en digerir todo lo que hemos vivido en este viaje. Realmente ha sido un reto mayúsculo, empezando con mal pie con el robo en Roma, pero a la vez un ejercicio de desarraigo de la dirección de la voluntad propia por encima de las circunstancias. Y qué suerte no haber cedido a la desgana a continuar. La vida tenía mucho que ofrecernos para los días siguientes. Y los hemos recibido con mucho agradecimiento. Somos muy afortunados en realidad: menuda aventura. Con ganas de seguir descubriendo, emprendiendo aventuras y adquiriendo experiencias. Siempre con la mejor compañía y con una sincera sonrisa ¡Hasta la próxima!

[Termina el viaje y la experiencia nos deja una sonrisa imborrable, menuda aventura.
¡Hasta la próxima!]