[Febrero 2026]
Realizamos la Ruta del Parrizal, en el Parque Natural de los Puertos de Beceite. En el corazón del Matarraña, uno de los rincones más bellos de Aragón, se esconde una ruta que parece sacada de un cuento. La Ruta del Parrizal, en Beceite, es un recorrido que combina naturaleza salvaje, pasarelas suspendidas y un paisaje moldeado por el agua durante siglos.
Caminar por el Parrizal es avanzar entre desfiladeros estrechos, paredes verticales de roca caliza y el sonido constante del río. El sendero sigue el curso del río Matarraña, cruzándolo en varios puntos a través de pasarelas de madera perfectamente integradas en el entorno. El resultado es una experiencia inmersiva, accesible y visualmente espectacular.
[Ruta del Parrizal. Pasarelas sobre el río Matarraña]
El Parrizal forma parte del macizo de los Puertos de Beceite, un espacio natural protegido que alberga una gran diversidad de flora y fauna. Aquí, el agua ha esculpido gargantas profundas y pozas de color turquesa que invitan a detenerse y simplemente contemplar. A medida que se avanza, el paisaje se vuelve más impresionante: las paredes se estrechan y el sendero se adentra en cañones donde la luz juega con las sombras creando escenas casi mágicas.
Sobre la ruta. Es un paseo accesible adaptado para todos los niveles. Nos resultan unos 8 kms con unos 100m de desnivel. La realizamos en aproximadamente unas 3h a ritmo tranquilo.
Sobre el acceso. Se encuentra regulado. Hay que reservar la tasa de acceso que da derecho a adentrarse en la ruta, así como a aparcar en el aparcamiento habilitado. En temporada alta requiere de antelación.
[Mapa de la ruta]
[Inicio de la ruta]
Llegamos al aparcamiento P3. Donde dejamos el vehículo y empieza la ruta de hoy. En el acceso nos comprueban la tasa para el día y entrar al parking. Así con todo listo, empezamos. Seguimos las evidentes y abundantes indicaciones a la Ruta del Parrissal.
[Yacimiento de La Fenellassa]
A los pocos metros del inicio de la ruta, daremos con una primera parada interpretativa casi obligatoria. Y es que se encuentra el yacimiento de pintura rupestre denominado La Fenellassa. Unos sutiles restos pictóricos en pigmentos rojos destacan en la pared calcárea. Datados en el Neolítico.
[Seguimos por las pasarelas sobre el río]
La primera mitad del recorrido se suceden secciones de pasarela en tramos amplios sobre el río. Con tramos de sendero que progresa por el bosque. Todo muy llano y accesible. Para poco a poco ir adentrándonos hacia el congosto y caminar sobre las aguas de un río cada vez más embarrancado.
[Detalle de la ruta en su tramo medio]
[Muchos puntos de interés geológico durante la ruta]
Superado aproximadamente el tramo intermedio del recorrido, sigue un tramo algo más largo por el bosque. Un par de repechos cortos con algún peldaño. Y saldremos a dar en el Estrecho.
[Llegando al Estrecho]
Y llegamos a la traca final de esta bonita ruta. El paseo nos trae a la guinda del pastel. Paseando y distraídos entre tan bonita estampa se eleva ante nosotros una formación espectacular. Es la sección que se la conoce como el Estrecho del Parrizal. Verdaderamente impresionante. Un congosto labrado por las aguas del río Matarraña, con sendas murallas a banda y banda labradas en la roca caliza. De una profundidad que hace sentir pequeño. Disfrutamos mucho este paso.
[Algunas fotos más del punto más espectacular del recorrido]
Una vez se atraviesa el Estrecho, las pasarelas terminan en una señal que identifica ese punto como Fin de Ruta. Por lo que hemos llegado al final de la Ruta del Parrizal. Ha sido muy bonito este último tramo. Y en vista que ahora no es muy cómodo parar a almorzar, empezamos a desandar de vuelta un tramo en busca de un mejor rellano. Así volvemos nuestros pasos y atravesamos de vuelta el Estrecho.
[La señal de Fin de Ruta]
Justo poco antes del estrechamiento encontramos una cómoda roca amplia donde sentarnos y relajarnos un rato. Vemos una pareja de buitres comunes sobrevolarnos bastante cerca mientras comemos algo y nos hidratamos. Momentos.
Y después de la parada técnica, seguimos. En realidad hay hambre, así que cerramos la vuelta por el mismo recorrido en busca de las furgos y hacernos algo decente para comer. Algo más ligeros que de subida, recorremos este bonito paraje, cada una de sus pasarelas, despidiéndonos ahora de los zapateros y pececillos que van saliendo al paso.
[Alguna foto de la vuelta]
En el camino de vuelta ahora sí que nos asomamos a la Cueva de la Dona. Una formación geológica tipo cavidad que es un testigo que da cuenta del paso y asentamiento de los primeros pobladores que hubo en esta región en la prehistoria. Asociado a los mismos pueblos autores de las pinturas rupestres cercanas. La subida a la cueva está embarrada y hay que cuidar de no resbalar, una vez arriba hay un rellano y restos de animales que aquí se refugian. Interesante.
[Cueva de la Dona]
Llegando de nuevo al parquing ponemos fin a la ruta de hoy. Una ruta que cumple con lo pretendido hoy. Descubrimos nuevos lugares, paseo accesible con buenos amigos, un día de invierno con meteo fenomenal y terminamos con ello un fin de semana de turismo por los Puertos de Beceite que nos deja una sincera sonrisa. Ya tenemos ganas de volver.
[Ha sido una jornada agradable con buena gente y en un bello paraje ¡Hasta la próxima!]







































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