24 de enero de 2022

Machu Picchu. Ruta de la Ciudadela o Llaqta de Machu Picchu, Maravilla del Mundo [treking] (PE)

[Noviembre 2021]

Hoy vamos a salirnos un poco del guion habitual. En nuestra estancia en Perú. Amanece en Aguascalientes, también conocido como Machu Picchu Pueblo. Con los primeros rayos de sol tomamos el transporte que nos sube al hallazgo arqueológico, las ruinas de la ciudadela Llaqta de Machu Picchu, para visitar la que es una de las Maravillas del Mundo Moderno.

Este tesoro que nos llega de la civilización Inca se sitúa a unos 2.400m de altitud, en lo alto de una colina enclave entre las montañas subtropicales Montaña Machu Picchu y Montaña Wayna Picchu, perteneciendo a la región de Cusco, en Perú. Fue descubierto por el explorador estadounidense Hiram Bigham quien publicó el hallazgo en el año 1911 y -controversias sobre su expedición a parte- dio a conocer la joya que el Amazonas escondía.

[Llaqta de Machu Picchu, bajo el Wayna Picchu]

Visitamos a modo de treking de descubrimiento esta joya que fusiona arquitectura, naturaleza, la espectacular huella del ser humano fusionando los elementos, el suelo con el cielo, la piedra con la tierra, el gris con el verde, la llanuras con los acantilados, el Sol con la Luna. Un lugar místico como pocos. 


[Aproximación a Llaqta de Machu Picchu]

Su visita se encauza de modo obligado a pasar por el corredor turístico diseñado para ello. La destacada afluencia de visitantes a las ruinas de Machu Picchu ha hecho de este el lugar que recibe más visitas del país. Y, sin perder la ocasión, un sinfin de entidades se financia de ello, empezando por el Estado de Perú, la región, los pueblos que dan acceso, las compañías de transporte, las agencias, touroperadores, los guías, etc. Somos extranjeros, turistas a los que poder cobrar una tasa hasta diez veces más alta que a los locales. El mundo es así, es el precio que nos tasan al privilegio de ser occidentales. No vamos a entrar en debates sobre lo que es justo de allí o de aquí. Vamos a aprovechar el tiempo que se nos ha dado.

[El acceso a Machu Picchu se organiza en circuitos para su visita]

Con la antelación que requiere organizar esta visita, destaco es necesario disponer de lo siguiente para llegar por el cauce normal: Con meses de antelación adquirir en boleto de transporte de Cuzco a Aguascalientes pasando por Ollantaytambo en unas 4h (nosotros hicimos uso del servicio bimodal de bus y tren por unos 190 euros dos personas ida y vuelta, habiendo la posibilidad de llegar solamente en tren por algo más de precio); Una vez en Aguascalientes servicio de bus de subida a las ruinas de unos 20 min (unos 20 euros/persona ida y vuelta); Acceso a las ruinas (unos 30 euros/persona).

Otras opciones viables, se puede plantear el transporte desde Cuzco por la Central Hidroeléctrica hasta Aguascalientes (por carretera en 6h y tren 1h o andando 3h). O completar la Ruta del Valle Sagrado o Ruta Inca con los días necesarios a disponer que conlleva. O la subida de Aguascalientes a las ruinas que se puede subir andando en unas 2h. Y ampliar la visita algún día más con los circuitos adicionales a Wayna Picchu y a la Montaña Machupicchu.

Nosotros en nuestra estancia en Perú tuvimos que optimizar los tiempos y de ahí la opción escogida. La experiencia fue genial y a nuestro parecer inmejorable. 

[Ya estamos dentro del recinto de la Llaqta]

[Se abre la niebla tropical]

Tomamos el Circuito 2, que es el más longevo y completo en cuanto a la visita a la Llaqta de Machu Picchu se refiere. Descartamos Wayna Picchu y montaña Machupicchu por considerarlas adicionales y desaconsejadas con la meteorología de la época de lluvias que es. Nos centramos en las ruinas de la Maravilla del Mundo. 

[La Cabaña del Guarda]

En pocos minutos dejaremos a nuestra espalda la montaña Machupicchu y entraremos en un sector de gradas que nos lleva a la Cabaña del Guarda. Es como entrar de lleno en una imagen que has visto y soñado durante mucho tiempo, donde el verde nuclear que todo lo domina brota entre las rocas que una civilización anterior aquí dispuso. Este es el mirador perfecto sobre la Llaqta de Machu Picchu.

[Foto de rigor con las mejores vistas a Machu Picchu]

[Algunas fotos para el recuerdo]

Sencillamente increíble. Los vestigios de una civilización como la Inca resumida en una de sus mayores obras que se conservan. En esta en concreto la jungla sirvió de protección perfecta para el paso del tiempo y limpia de vegetación como ahora se encuentra parece que se hayan marchado hace unos pocos años, con sus estructuras de piedra perfectamente conservadas, a falta solo de los techos de pajizo. 

[Un poco más cerca]

Pasamos con estas vistas un buen rato sentados, casi en silencio, solo grabando en nuestras retinas y en nuestro ser el lugar donde nos encontramos. Captando la energía que transmite el lugar. Con respeto. 

[Nos adentramos en la ciudadela]

Es momento de adentrarse en las ruinas de la ciudadela o Llaqta. El sendero marcado de nuestro circuito nos conduce a la Portada Principal. Una vez dentro, una ciudad de piedra y misterio nos rodea. Hay que tirar de mapa del sitio y no perderse ninguno de sus imprescindibles: El Templo del Sol de base circular, la Casa del Inka, atravesar el Caos de Bloques Graníticos, asomarse a los acantilados que dan al vacío a los que cae la ciudadela, y llegar a la Plaza Sagrada.

[Vista de la Plaza Sagrada. Destaca la Pirámide de Intiwatana]

[Nos sumergimos en la mística ciudadela]

Seguiremos visitando la Pirámide de Intiwatana y las curiosidades varias que nos rodean. Aprovechamos la presencia de decenas de guías para poner atención en lo que transmiten a grupos de turistas. Si bien es curioso como según quien lo explique oímos como la Roca Sagrada refiere al perfil venerado de la orografía de la montaña en la que nos encontramos o a un puma señor de todos los seres en la tierra. Supongo con ironía que depende de la versión o la mística que los dólares contraten. 

[Detalles en nuestro paso por la ciudadela. Reinan el lugar las llamas]

[La Roca Sagrada]

Nuestro circuito una vez pasa la Roca Sagrada llega a su ecuador y nos dirige de vuelta ahora pasando por los Tres Portadas, la Sala de los Espejos donde se estudiaban los astros divinidad preferida de los Incas, y el Templo del Cóndor ave siempre sacralizada por su capacidad mitológica de regenerarse cual fénix e ir de nuestro mundo al mundo de los cielos o de arriba. 

[Impresionante]

[Nuestro paso por la Sala de los Espejos y Templo del Cóndor]

Tratando de volver al mundo del medio, el de los seres humanos, caemos en la cuenta de cómo debió de ser esta ciudad en sus días de máximo esplendor del Imperio Inka, allá por el s.XV y XVI. A su vez, cómo dio con este secreto la exploración y la ardua tarea de desenterrarlo cortando los cientos de enormes árboles de más de 40m que lo enterraron todo en la junta del Amazonas vecino. 


[Queda un árbol de ejemplo de la vegetación que guardó en secreto Machu Picchu durante siglos]

Y tras horas descubriendo el lugar, una de las Maravillas del Mundo Moderno, empapándonos de cultura, arquitectura, misterios y la excitación propia de quien vive un sueño hecho realidad, llega el momento de poner fin a la jornada de hoy. 

Descenderemos de nuevo a Aguascalientes para continuar nuestras aventuras por Perú. Con el primero de nuestros muchos objetivos cumplido. Nos llevamos uno muy especial con nosotros: Machu Picchu. 

[¡Hasta la próxima!]


30 de diciembre de 2021

MONTAÑA VINICUNCA 5.200m. Macizo Ausangate (PE)

[Noviembre 2021]

Ascendemos a la Montaña Vinicunca o también conocida como "Rainbow Mountain", "Montaña Arcoíris" o "Montaña de los Siete Colores", situada a una altitud aproximada de 5.200m, en el Macizo de Ausangate, en Perú. Escogemos esta actividad en nuestra estancia en el país como una bonita excursión ascendiendo al capricho geológico que es este sesgo mineral que refleja hasta siete colores por su pluricomposición mineral, perfecto mirador al inmenso Nevado de Ausangate, que nos sirva a su vez de aclimatación para la futura ascensión de aquí a unos días al Volcán Chachani de 6.075m.

Para la logística de esta jornada contratamos los servicios de la Agencia Waqrapukara Travels, con Reinaldo "Picasso", quienes gestionarán los enlaces a la aproximación en una furgoneta 4x4, recogiéndonos en Cusco y acercando al grupo hasta el punto de comienzo de la ruta. Para ello desayunaremos antes en Cusipata donde termina la carretera asfaltada y posteriormente continuaremos por camino de tierra hasta PampaChiri. 


[Monte Vinicunca, 5.200m]

Se realizará para la jornada un total de unos 10kms, con un desnivel de unos 500m, en unas 4h a ritmo muy tranquilo. A tener en cuenta una buena aclimatación para prevenir el mal de altura, cosa que llevábamos justa en nuestro caso y nos lo hizo pagar, una buena forma física y observar las condiciones meteorológicas.

[Vistas desde PampaChiri]

[Salimos de PampaChiri, la zona donde termina la pista de tierra]

Salimos desde PampaChiri, a uos 4.600m, asentamiento de la comunidad indígena que gestiona el acceso a la ruta y que gestiona este valle. Realizados los trámites y pagadas las tasas de acceso nos equipamos y disponemos a iniciar la ruta. 

[La primera parte de la ruta]

El numeroso grupo iniciamos el ascenso. Notamos bastante la altura. Paso a paso la cabeza nos recuerda que llevamos una aclimatación un poco justa para ascender a más de 5.000m, tras apenas llegar a Lima hace tres días a 0m, una noche en Cusco a 3.500m y otra noche en Aguascalientes a 2.500m. En cualquier caso tenemos muchas ganas de romper la barrera de los 5.000m de altitud y nos sobreponemos al malestar. 

Llegamos en pocos minutos a una plataforma donde se sitúa el control. Hacemos una foto de grupo para el recuerdo. 

[Foto de grupo]

A lo largo del ascenso progresa un cómodo sendero, más bien tipo pista de tierra. No tiene pérdida y lo hace muy accesible. La subida es constante pero muy suave. La única dificultad que observamos es la lucha de uno mismo con la altitud, que dependiendo de como afecte el mal de altura se hará fácil o menos fácil. 

Tras una hora aproximadamente empiezo a tener problemas. El mal de altura se traduce en dolor de cabeza, mareos y problemas gástricos. Evacúo el desayuno, que no me ha sentado del todo bien y con cierta debilidad continúo el resto de la jornada. 

A mitad del camino aproximadamente encontramos puestos de población local vendiendo suministros, viajes a caballo, souvenirs y ambientando esta ruta tan turística con vestidos tradicionales y unas simpáticas y adornadas llamas.

[Con nuestras amigas las llamas]

Seguimos ascendiendo, gestionando las fuerzas y el mal de altura. Paso a paso. Sin prisa. Lo importante es disfrutar el camino y completar la jornada prevista. 

La subida constante y suave llega a su tramo final donde inicia un ascenso algo más mantenido. La pendiente aumenta y con ello el esfuerzo. Seguimos manteniendo el ritmo y tratando de no venirnos abajo. Paso a paso. Respirando. 

[Seguimos]

[Vista atrás al valle por donde venimos]

[El mal de altura haciendo estragos. Respirando y sin parar]

[Ante nosotros el Monte Vinicunca,
también conocida como Montaña de Siete Colores o Rainbow Mountain]

Nos encontramos ya muy cerca. Nos queda un repecho final que se puede afrontar por una especie de escalones más directos o seseando para ganar altura. De este modo alcanzaremos el punto que se conoce como la Montaña Vinicunca, a 5.200m. Encontramos bastante gente. 


[El sendero lleva sin pérdida al objetivo de la jornada. Muy cerca. Ya lo tenemos. Últimos metros]

Llegamos así a la Montaña Vinicunca, a 5.200m. Muy contentos realizamos alguna foto de rigor para el recuerdo. Hemos superado la barrera de los 5.000m por primera vez. Nos ha resultado duro por la falta de aclimatación, conscientes que la misma ruta en cota baja sería un paseo. Recuperamos el aliento y estabilizamos el cuerpo, que acumula malestares varios. Disfrutamos el momento y el lugar, a las faldas de Nevado Ausangate, rodeados de una belleza natural insólita, ante el capricho geológico de los Siete Colores de origen mineral en el paso de montaña que acabamos de coronar. Apuntar que si bien, resulta una especie de antecima o cima secundaria de otras mayores de alrededor, siendo este punto interesante como mirador pintoresco más que como una cumbre de entidad por sí misma. 

[Foto de rigor en el Monte Vinicunca, a 5.200m de alura]

[Alguna foto más para el recuerdo de este capricho geológico. Precioso]

Según la Oficina del Paisaje Cultural de Cusco, las coloraciones de la montaña de los 7 Colores se deben a la composición mineralógica que tiene: el color rosado es por la arcilla roja, fangolitas (fango y arilitas (arena)). El Blanquecino, por la arenisca cuarzosa y margas, ricos en carbonato de calcio. El rojo por compuesto por las arcilitas (hierro) y arcillas pertenecientes al terciario superior. El verde se debe al compuesto de filitas y arcillas ricas en ferro magnesiano. El pardo terroso es producto de fanglomerado compuesto por roca con magnesio perteneciente a la era cuaternaria. Y el color amarillo mostaza por las areniscas calcáreas ricas en minerales sulfurados.

[Vista al valle por donde accedimos, en pleno Nevado Ausangate]

Sin mucho más tiempo en lo alto. Planteamos el descenso. El mejor remedio para el mal de altura es descender, por lo que a pesar de disfrutar de este momento al máximo, reconocemos que necesitamos darnos un respiro y mitigar los efectos de la altura sobre nuestros cuerpos. Tomamos el mismo sendero de vuelta. 

[Iniciamos el camino de vuelta]

[Una bella estampa]

[Lenguas Glaciares del Nevado de Ausangate]

El descenso se hace más fácil que el ascenso, como suele ser habitual. Si bien voy sintiendo mejoría, Soraya quien se encontraba mejor que yo se empieza a encontrar peor. Nos animamos mutuamente y conseguimos completar el descenso a ritmo tranquilo pero constante. 

[A veces el tiempo se para y formamos parte por un instante de una harmonía superior]

[El sendero de vuelta nos devuelve a Pampachiri]

Llegamos de vuelta a PampaChiri, donde nos recogerá el vehículo 4x4 para la vuelta por la carretera de tierra y a almorzar a Cusipata tras el ajetreado viaje. 

Terminamos así la jornada de hoy. Muy intensa. Llena de emociones encontradas, desde una alegría muy grande al vernos superar la barrera de los 5.000m de altitud por primera vez y alcanzar la Montaña Vinicunca a 5.200m, hasta los momentos de sufrir los efectos de un mal de altura acusado y plantearnos a su vez cómo va a ser para nuestros físicos la futura ascensión de aquí a unos días al Volcán Chachani de 6.075m. Qué emocionante es todo en Perú. Seguimos con la aventura. ¡Hasta la próxima!

[El mal de altura no evita nuestra felicidad, muy contentos de esta nueva experiencia en altura. Sirva de buena aclimatación para nuestro próximo objetivo: el Volcán Chachani, 6.075m ¡Hasta la próxima!]