[Julio 2026]
Sigo con mi reciente escapada por el Pirineo Central. Tras descender el día anterior del Gran Bachimala 3.177m, para la jornada de hoy tengo en mis planes tachar otro principal de los grandes tresmiles pirenaicos. En esta ocasión es objetivo hacer cumbre en La Munia 3.133m.
Elijo la ruta por la vía normal española. Aparco en Petramula, subiendo por la pista del Valle de Parzán que es de tierra desde pasado el pueblo de Chisagüés, previo pago en Bielsa la tarde anterior en la Oficina de Información y Turismo de la tasa de acceso por esta pista, que actualmente es de 5€ -se puede hacer online también-. El sendero sube a los Lagos de la Munia, de ahí a buscar el Collado de La Munia y recorrer la cresta oeste hasta la cumbre, que es un recorrido tipo cresta en varios tramos, con pasos de dificultad de hasta max. grado IIIº en el paso clave denominado Paso del Gato, y con numerosas trepadas con algo de exposición. De la cumbre descenso por el mismo recorrido de subida. No es una ruta de iniciación y mi recomendación es tener algo de experiencia previa en crestas o pasos expuestos. Se navega y progresa bien, con cabeza, siguiendo los numerosos hitos, tomando el paso por la vertiente que resulte más cómoda, pues hay varias lineas. Siendo muchas veces la trazada más lógica la que crestea por lo alto del cordal.
La ruta suma unos 12,5kms y unos 1.205m de desnivel. Me lleva unas 7 horas a ritmo medio.
Aparco al amanecer en el aparcamiento de Petramula. Hay que decir que la subida hasta este punto por la pista está permitida solamente a vehículos 4x4. Habiendo 2kms más abajo un aparcamiento para el resto de vehículos. Y que si nos aventuramos hasta arriba de la pista sin vehículo de tracción total y a mitad necesitamos asistencia, por no poder subir, nos cobrarán el rescate. Si bien, cada uno se ha de conocer al volante y a su máquina. Hace un par de años subí hasta el primer parquing y andé por el resto de pista los 2kms, valorando positivamente que con la furgo hubiera subido hasta arriba. Así que en esta ocasión me aventuro y subo con éxito hasta el parking superior de Petramula.
Ganando altura rápido. A buen ritmo. Las vistas mejoran por momentos. Se gana perspectiva sobre el Valle de Parzán. Se asoman las puntas del Valle de Añisclo y del Valle de Ordesa. A la vez, voy despertando las piernas algo entumecidas de la jornada de los dos días anteriores. En media hora ya estoy con la maquinaria a pleno rendimiento. Buenas sensaciones. En cosa de algo más de una hora me encuentro con el Pico Robiñera justo enfrente. Con una vista espectacular de esta montaña y los recuerdos que me vienen de su ascensión en su día. El camino al poco bifurca entre el GR a Lagos de la Munia y la subira al Robiñera. Sigo la primera opción de frente.
Después de un pedregal se abre el Collado de Las Puertas. Maravillosas vistas por delante. La Munia en lo alto reinando esta impresionante visión. Con los Lagos de La Munia en el fondo del circo. Rodeados de cascadas, neveros y imponentes catedrales de roca en la vertiente oeste del Pico Robiñera. Entre las montañas más cercanas de asoman ya los colosos de Ordesa: Monte Perdido, Pico Añisclo, Los Astazous...
Recojo los palos para liberar las manos y echo a la mochila todo lo que pueda molestar. Sigo los hitos que avanzan en busca del paso más lógico ya de subida por la cresta. A ratos un intento de sendero por el que se camina bastante cómodo. A ratos trepadas que obligan a mirar bien donde ponemos pies y manos. Con cariño y poco a poco se avanza, tramo a tramo, trepada a trepada. Con atención de no saltarse un par de accesos clave sin los cuales no se accede al tramo siguiente de la cresta. Hasta aquí máximo de dificultad de I/IIº grado.
Así, la trepada fácil lleva sin alternativa al paso clave de la cresta. El famoso Paso del Gato, trepada de dificultad II/IIIº. El nombre del paso al parecer le viene de los movimientos que hay que hacer para subir, intercalando los pies uno encima de otro, que recuerda al movimiento del andar felino. No presenta exposición excesiva, por lo que en caso de error se cae "dentro" de la cresta. Es más bien un primer paso de placa que progresa hacia salir por una chimenea encajonada. Si bien se encuentra bastante pulida la roca, desde 2023 se equipó una cadena en el paso más fino, que facilita mucho su ascenso y sobretodo posterior descenso. Cabiendo la posibilidad siempre de rapelar el descenso.
Superado el Paso del Gato no ha terminado la cresta. De hecho, falta más de la mitad. Seguirán sucediéndose los tramos de trepada fácil con algunos metros andados por traza tipo camino. Para terminar por salir a una primera antecima. Todavía falta otra antecima intermedia que alcanzaremos caminando. Trepar un par de pasos clave y bajar unos metros para terminar ahora sí, llegando a la cumbre. Una cresta que se hace larga pero muy divertida. En esta jornada hace algo de viento y alguna ráfaga fuerte en la cresta pone los pelos de punta. Así que con cuidado y los cinco sentidos despiertos.
Hago cumbre en La Munia 3.133m. Muy contento. Este es el punto más alto del macizo homónimo y un tresmil principal de los doce grandes del Pirineo. Tenía tiempo queriendo vivir su ascensión. Pero de hoy ya no pasa. Qué manera de disfrutar. Qué lugar. La jornada de hoy es menos física que otras, pero el componente de exposición de su trepada hace que lo técnico cobre protagonismo a lo físico y hace de ésta una actividad muy completa. Obliga a estar muy en el aquí y el ahora. Uno y la montaña. Me ha encantado. Aprovecho para algunas fotos de recuerdo. A tocar al sur destaca el Pico Robiñera precioso. Alrededor algo más lejos los grandes del Pirineo, Monte Perdido, Posets, Vignemale y un largo etcétera. Vistas privilegiadas. Regalo que tomo con mucha gratitud y respeto.
Para el descenso, con una sonrisa que no me cabe en la cara, afronto la misma cresta con cuidado ahora de bajada. Enlazo los destrepes a las antecimas, desando el camino y trepo de bajada los pasos clave. Para volver al Paso del Gato. Destrepo primero la chimenea superior, con cuidado de no resbalar con la roca pulida. Y con ayuda de la cadena cuidando de poner bien los pies se desciende fácil el paso clave. Me resulta más fácil bajarlo de los que pensé tras la subida. Supongo que por efecto psicológico de a "toro pasado". Pero tras este destrepe ya me relajo. Solo queda uno más fácil y de vuelta al camino que lleva al collado.
De nuevo en el Collado de La Munia. Vista atrás para ver de donde se viene. Buena actividad esta cresta. Palos a mano y buena hidratación que empieza el sendero. Desciendo buena parte del primer trecho a técnica de tartera. Y caminando la bajada paso de vuelta por los Lagos de La Munia. Primero el superior, luego el inferior.
De bajada por el Collado de Las Puertas y su pedregal. El sendero deja de ser tan pedregoso para empezar a ser de tierra entre prado. Con unas vistas preciosas sobre la cabecera del vecino Valle de Pineta. Bajo ligero. La cara sur calienta que da gusto a estas horas del mediodía.
Como anécdota. Encuentro una abundante floración de Acónito Azul -o Tora Blava o Anapelo Azul o Matalobos, científicamente denominado "aconitum napellus"-. Flor que es tan bella como letal, espiga empinada que culmina florando con unas bellas flores azul liláceo. Vista hoy como cien ejemplares entre cotas 2.200 y 2.000 metros, junto al camino normal a Petramula. Habitual de zonas montañosas por estas cotas. Se trata de la planta más tóxica de Europa. Una ingesta de 1mg de esta planta es capaz de hacer pasar a mejor vida a un adulto. Más sensible aún en niños y mascotas. Altamente tóxica toda ella, especialmente tóxicas sus raíces. Bastaría tocarla -entra la toxina por la piel-, aún peor si contactara en zonas sensibles como mucosas, nariz, boca u ojos. Fulminante si se ingiere. Mucho ojo.
Tras esta interesante clase de flora llegando al aparcamiento de Petramula, va llegando la jornada de hoy a su final. Y con ello mi escapada de estos días por el Pirineo. Ya echaba de menos momentos de desconexión y montañismo introspectivo como estos. Qué maravilla es la montaña y la naturaleza. Regala momentos que no tienen precio. Me llevo con mucho cariño esta ascensión a La Munia. Una jornada que recordaré y que se viene en mi corazón para siempre. Guinda a estos días de escapada por la montaña. De la mejor manera posible. El Pirineo nunca defrauda. ¡Hasta la próxima!









































































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