[Junio 2026]
Encontramos unos días en nuestras apretadas agendas para regalarnos una escapada a viajar y conocer un destino que nos despertase interés. En esta ocasión decidimos conocer el país de Malta.
Malta es un estado formado por tres islas, Malta, Comino y Gozo, territorios que constan habitados desde el 5900 a.C. y que albergó templos megalíticos, pasando luego por el dominio de fenicios, romanos y árabes.
En el siglo XVI, dominaron los Caballeros de San Juan, confundidos habitualmente con los Caballeros Templarios quienes fueron una fuerza militar para proteger a los peregrinos en Jerusalén, mientras que la Orden de San Juan (Hospitalarios) se creó originalmente para atender a enfermos y peregrinos en un hospital, militarizándose por necesidad defensiva décadas después y famosos por la defensa cristiana de la isla de Malta de los invasores. Los Caballeros de la Orden de Malta fortificaron el archipiélago y resistieron el asedio otomano. Tras el dominio francés, se convirtió en colonia británica, logrando su independencia en 1964 y uniéndose a la Unión Europea en 2004.
Con esta breve introducción, teníamos ganas de conocer este pequeño país mediterráneo tan rico en historia. Por lo que nos dedicamos tres días para recorrer Malta.
[Bandera de Malta]
Día 1. Aterrizamos en el aeropuerto y tomamos un transporte privado a la sede del alquiler de la moto. Nos hacemos con una Honda CB500X con más tiros que un western. Y nos ponemos en marcha a conocer la isla.
Empezamos por la costa sur. Recorremos las bahías desde Marsaskala, St Peters Pool, Delimara y hasta Marsaxlokk. Interesantísimas formaciones calcáreas erosionadas por el mar en forma de bahías circulares que se suceden hasta la ciudad portuarias de Marsaxlokk. En ésta última nos reconfortamos con algún dulce local y disfrutamos de la estampa de sus barcas coloridas iconos de esta ciudad.
[Empezamos por la costa sur y Marsaxlokk]
[Reponemos fuerza con algunos dulces de la rica gastronomía maltesa]
Seguimos recorriendo la costa a buscar el mirador sobre una de las formaciones de roca más impresionantes de la isla, la más destacada si cabe, la Blue Wall y Blue Grotto. Un arco de roca natural que se eleva decenas de metros sobre el agua, formada por la erosión de las olas castigando la blanda roca calcárea que ha esculpido lo que es una auténtica maravilla geológica. Impresionante.
[El arco impresionante de Blue Grotto]
A continuación visitamos los restos arqueológicos de Hagar Qim y Mnajdra. Construcciones megalíticas que datan de hace casi 5.000 años, estimados de origen sobre el 3.200 a.C., testigo de la importante presencia humana de los antiguos pobladores de la isla. Se conoce que debió de tratarse como un lugar de culto que cumplía a su vez con la función de un calendario solar. Super interesante.
Bajo un sol abrasador, se agradece una fresca brisa que nos da la vida. Siguiendo nuestro plan, continuamos descubriendo de paso los Dingli Cliffs, hermosos acantilados que se elevan verticales cientos de metros sobre el nivel del mar.
Y muy cerca de allí no perdemos la ocasión de ascender al punto más alto de toda Malta, el Ta' Dmejrek, a 253m sobre el nivel del mar. Punto un poco "en medio de la nada" sin ningún tipo de interés general, pero como somos unos locos de las montañas, no deja de ser el punto más alto de este país y nos subimos hasta allí. Otro anécdota que sumamos.

[Foto de rigor en el punto más alto de Malta el Ta Dmejrek, a 253m de altitud]
Como va siendo hora de comer algo, tras esta completa mañana, ponemos rumbo a Rabat. Comemos un buen plato combinado de lo más típico que nos ofrecen. Y hacemos un buen café enfrente de la iglesia Colegiata de San Pablo de Rabat. Para dedicar la tarde y las fuerzas que nos quedan a conocer esta ciudad. Empezamos por las catacumbas de St Paul, enorme infraestructura fruto de la tradición local de enterramiento en excavaciones subterráneas que se extendió hasta casi 5.000 nichos bajo la ciudad, desde la edad antigua con origen pagano, con los fenicios y después los romanos, para ser adoptada por posteriores cristianos y judíos también. Impresiona la enorme superficie que ocupa, habiendo sido todo excavado bajo la ciudad.
[Colegiata de San Pablo, en Rabat]

[Catacumbas de St. Paul]
Y para la tarde nos damos un paseo por la Mdina de Rabat. Mdina fue un consejo local a las afueras de la ciudad de Rabat, ciudad amurallada de origen árabe como se intuye del nombre, situada estratégicamente sobre una colina que da vista sobre toda la isla de Malta. Antiguamente denominada Città Vecchia -ciudad vieja-, fue la capital del país hasta que se sustituyó por la actual, La Valeta, en el año 1570. Con un carácter totalmente medieval es de esos lugares en los que viajas en el tiempo al entrar. Para terminar en el mirador norte, viendo un bonito atardecer sobre todo el país.


El día va terminando y las fuerzas también. Vamos al alojamiento, que tenemos en la zona de Sliema, hacemos la recepción y tras un rato de descanso nos acercamos a cenar al cercano Barrio de San Julián, con mucha opción de restauración y ocio. Contraste absoluto del contenido histórico del interior de Malta con la costa noreste saturada de explotación turística.
Día 2. Tomamos nuestro corcel de hierro para estos días y ponemos dirección a la ciudad de Mosta. En Mosta destaca la iglesia denominada la Rotunda de Mosta. Edificio inspirado claramente en el Panteón de Roma. Impresiona la dimensión de su cúpula y es muy recomendable hacer la visita completa para subir al edificio y asomarse vertiginosamente a ver la grandiosidad del techo esférico que ostenta. A su vez, cuenta con interesantes leyendas y mitos, como el hecho de no haber explotado una bomba que cayó en el centro del edificio durante la IIWW en plena misa y que se atribuye a algo milagroso. O su uso en su periferia para refugio antiaéreo por necesidad del mismo conflicto bélico. Muy interesante.





[Algunos detalles de nuestro paso por la isla]
Para la tarde nos apetece descubrir ya de forma algo improvisada el norte de la isla. Y como vamos bien de tiempo añadimos al plan un paseo en barco que nos acerque a las playas de la bonita isla de Comino, con su Blue Lagoon. Y a las costas de la isla de Gozo.
[De camino vemos el Popeye's Village, pintoresco parque temático que aprovecha el atrezzo tras grabar una película sobre este personaje. Es a la vez curioso, gracioso y algo bizarro hacerle esto a una cala tan bella]
[Paseo en barco por las islas de Comino y Gozo, con baño en la Blue Lagoon Beach]
Y el atardecer de hoy lo vamos a disfrutar desde la capital. Volvemos a La Valeta y paseamos por el centro de la ciudad. Encontramos un bonito punto sobre el que ver caer el sol, en unas escaleras muy cerca de la Procatedral de San Pablo. Y recorremos el centro en busca de lo más destacado que conocer, desde la Fuente de Tritón donde aparcamos, viendo los enormes fosos que hacían infranqueable la ciudad, la Cocatedral, el Palacio del Gran Maestre, hasta el Fuerte de San Elmo o el mirador sobre las Tres Ciudades históricas de Malta. Densa en patrimonio y especialmente bella. La Valeta nos pareció una ciudad para descubrir, donde dejarse perder y compartir su belleza. Es realmente hermosa.
[La Valeta]
Con este atardecer buscaremos un bonito lugar donde cenar terminando de degustar la rica cocina maltesa. Estos días hemos probado los pastizzi, canolis, bigilla, timpana, lampuki... mezcla de influencias italiana, inglesa y árabe. Y para terminar el día es hora de ir yendo a dormir, que a la mañana siguiente devolveremos la moto y tomaremos el vuelo de vuelta a casa.
Un viaje de esos improvisados, en modo express, a un país que lo permite, que se deja. Pequeño pero rico en cultura, historia, patrimonio, gastronomía. Nos ha encantado esta aventura. Ha respondido exactamente a lo que buscábamos. Así que ya estamos pensando en la próxima.
[¡Hasta la próxima!]
No hay comentarios:
Publicar un comentario